Pastor's Corner
Oct
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27 Ordinario (B)
By Fr. Michael Mandala, S.J. on 08-10-2006 | Pastor |
• 27 Ordinario (B), 8 Octubre, 2006
• Tema: Suavicen el Corazón, no lo endurezcan
• Matrimonio – No Estoy Casado, pero al trabajar con muchas parejas a lo largo de los años, tengo unas ideas que quisiera compartir con Ustedes acerca de este tema.
• ¿Cuántas personas aquí están casadas actualmente?
• ¿Nunca han tenido problemas?
• ¿A lo largo de los años, nunca han pensado en el divorcio?
• ¿Cuántas personas aquí presente conocen a alguien que ha sufrido la tristeza de un divorcio?
• En realidad, el divorcio nos afecta a todos en una manera u otra – aunque el divorcio sea en nuestra propia familia o entre nuestros amigos.
• Pensemos un poco en lo que dicen las escrituras sobre el matrimonio y el divorcio
• Debemos entender bien las enseñanzas de Jesús, para ser justos con su palabra y así ser justos con nuestros hermanos y hermanas.
• En el Evangelio de hoy, los fariseos querían poner en un aprieto a Jesús al hablarle del delicado tema del divorcio.
• Antes de Jesús, Moisés también tuvo que atender este problema.
• En la época antigua en donde con un simple repudio por cualquier razón, permitiera a un hombre alejarse de su mujer.
• En esa realidad, Moisés estableció un sistema en el cual el hombre debía de escribir un acta de divorcio a su esposa.
• Hoy en día pensaríamos que esto era muy fácil, simplemente escribir una nota.
• Sin embargo en un pueblo donde la mayoría de las personas eran analfabetas, la ley de Moisés proveía un espacio de reflexión y consultación.
• El hombre debía ir al letrado del pueblo y pagarle por escribir dicha acta.
• Moisés entonces tenia la esperanza que en el proceso, el hombre desistiera en divorciarse y eliminase razones tontas como divorciarse porque no le gustó la comida o no limpió bien algún objeto.
• De hecho, la mujer resultaba la gran perdedora del divorcio, ya que muchas de las mujeres no eran recibidas nuevamente en sus familias y un divorcio significaba para ellas estar condenadas a morir en la pobreza.
• Jesús fue vanguardista en igualar un poco el derecho de las mujeres al derecho de los hombres.
• Él dice que tanto para el hombre como para la mujer el compromiso del matrimonio es sagrado.
• Este compromiso para nosotros católicos dura para siempre.
• Pero es precisamente en este punto que se mete la realidad humana en que la iglesia tiene que balancear dos principios sumamente importantes:
• 1) Promover la santidad del sacramento del Matrimonio que debe durar para siempre
• 2) Consolar y apoyar a las personas que se encuentran en el trauma del divorcio.
• Este segundo punto lleva cierta confusión común.
• La Iglesia Católica no tiene poder para dar un divorcio.
• Sin embargo a veces se oye la palabra anulación, pero la frase correcta es declaración de nulidad.
• Significa que después de una investigación, se determina que un matrimonio verdadero jamás existió.
• Algo faltaba que hizo el matrimonio nulo desde el comienzo.
• Por ejemplo: si uno no tenía la capacidad de comprometerse por completo a su pareja por cierta inmadurez personal;
• El matrimonio es nulo. Jamás existía.
• Eso seria un caso obvio; otros son más complicados.
• El proceso de determinar una declaración de nulidad intenta mantener la enseñanza de Jesús que el matrimonio dura para siempre, y al mismo tiempo tomar en cuenta realidades humanas.
• Para resumir:
• Primero, Jesús enseñó que el matrimonio es una unión exclusiva y por toda la vida entre un hombre y una mujer.
• Segundo, para tener un matrimonio valido, un católico tiene que casarse en la iglesia.
• Tercero, la Iglesia no tiene poder para otorgar un divorcio, pero tenemos un proceso para determinar si un matrimonio verdadero existía.
• En adición a estos tres puntos principales, quisiera decir una palabra pastoral sobre las personas casadas que se han separado.
• Muchas veces sucede contra su voluntad.
Han hecho todo esfuerzo para salvar el matrimonio.
• A veces estas personas darán un testimonio heroico, siguiendo con su propia fidelidad, a pesar de las decisiones de su pareja.
• Al mismo tiempo hay otros que han entrado en una segunda unión - y que hacen lo mejor posible para adorar a Dios en la Misa, a pesar de no poder acercarse para la Comunión.
• Nuestra realidad humana es confusa, pero el mandamiento mayor siempre es Amar a Dios y Amar a su prójimo.
• Si uno se encuentra en la situación penosa de un divorcio pero quiere ayuda con su vida católica, favor de hacer una cita con un sacerdote para platicar de su realidad personal.
• Al seguir con la misa,
• Pidamos por los que están casados y por los que están preparando para casarse.
• Pidamos por los que trabajan con el Encuentro Matrimonial que hacen un gran ministerio para las parejas.
• Pidamos también por los que han sufrido la pena de divorcio.
Que ellos siempre se encuentren apoyados por los demás y seguros del amor de Dios.
• Demos gracias al Señor por su amor personal para todos y cada uno de nosotros.
• Así sea, Amen
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