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Jesuit Fathers & Brothers

Blessed Sacrament Parish

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Pastor's Corner

Archive for October, 2007



30 (C)

By Fr. Michael Mandala, S.J. on 28-10-2007 | Pastor | Comments Off 


• Domingo 30 (C), 28 octubre 2007
• Tema: Nuestra Actitud En Oración

• Introducción: Las Tres lecturas hablan de la oración
• La Primera (del Eclesiástico) dice que el Señor, “No menosprecia a nadie por ser pobre y escucha las súplicas del oprimido.”
• En la Secunda lectura (de la segunda carta de San Pablo a Timoteo), San Pablo dice que él espera la corona merecida por su vida de trabajo, pero
• DA A DIOS LA GLORIA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.
• En el Evangelio (Lucas 18), escuchamos la historia de dos personas rezando en el Templo en Jerusalén

• Enfoquemos en los dos del Evangelio
• ¿Con quién nos identificamos: el fariseo o el publicano?
• De pronto, nosotros queremos decir con el publicano que pide, “Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador.”
• Pero analicemos el carácter de cada uno de los dos.

• El Fariseo
• Es un hombre muy religioso
• El cumple todas las prescripciones de la ley de Dios y todavía más:
• Ayuna dos veces por semana
• Paga el diezmo de todas sus ganancias al templo para mantenerlo y para ayudar con los servicios a los pobres.
• Hoy en día - pudiera ser semejante a un catequista que ayuda mucho a la iglesia con su trabajo

• Por el otro lado, el Publicano
• Es un hombre considerado traidor a su patria y a su religión:
• Su trabajo es cobrar impuestos a los judíos para el beneficio del Imperio Romano – los conquistadores
• Por su trabajo, no tiene el respeto de su comunidad
• Hoy en día - pudiera ser semejante a un Mexicano-Americano, cuyos papas viven en Tijuana, y él trabaja en la frontera con la Migra.
• Pregunta, ¿Todavía queremos identificarnos con el publicano?
• Así es el reto que nos propone Jesús
• De hecho, nosotros muy a menudo enfocamos en las apariencias, mientras dios lee los corazones.

• Al ponerse ante Dios en Oración:
• El fariseo reza de su propia bondad,
• Habla de su propia justicia
• Le presenta a Dios sus propios méritos,
• Al fin, desprecia a los que no son como él - “Te doy gracias porque no soy como los demás hombres….”

• En cambio, el publicano se pone ante Dios
• Con humildad
• Reconoce su propio mal - “Soy un pecador.”
• Se fija su oración en el poder misericordioso de Dios

• Jesús no quiere que dejemos la práctica de la religión por un lado
• Sino que vivamos lo que profesamos
• O sea, que nuestra practica de religión sea fundada en la misericordia de Dios, y
• Que pongamos nuestra fe en práctica al tratar a los demás con justicia y compasión.
• De hecho, en el carnaval la semana pasada - los que sudaban, cocinaban, limpiaban, y compartían su cariño ponían en práctica su fe.
• Nos mostraron la presencia del Jesús.
• Les damos gracias a todos
• El Señor lee los corazones

• Historia
• Había un grupo de hombres sentados, compartiendo sus experiencias
• Subió a flote la pregunta de quien pudiera recordar el Salmo 23.
• Un Joven se paró y empezó a recitar “El Señor es mi Pastor, y nada me falta…”
• Seguía recitando el salmo entero en una voz brillante
• Todos lo aplaudieron fuerte
• Entonces un viejito empezó a recitar el salmo
• Casi no se oía
• Seguía muy lentamente
• Al terminar, todos se callaban
• Uno de los hombres opinó
• El joven conoce el salmo
• Pero el viejito conoce al Pastor

• Al Seguir con la Misa, Pidamos
• Que podamos conocer al Buen Pastor
• Que pongamos nuestra fe en práctica por nuestros ministerios religiosos y por la caridad y justicia de nuestras vidas.

• Así sea, Amen

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